
Argentina enfrenta el actual escenario de suba del dólar a nivel mundial con una macroeconomía que se encuentra contenida, aunque los efectos del ajuste y la caída del salario real se sienten con fuerza en el bolsillo de la gente. Esta visión fue el eje central de la disertación del economista Fernando Marull durante el desarrollo del Foro Económico del Norte Argentino (FENOA) 2026, organizado por la Fundación Federalismo y Libertad en Tucumán. En el panel sobre coyuntura política y económica, el analista explicó que, mientras el "mundo se está cayendo", la estabilidad del tipo de cambio local se transformó "en el ancla más fuerte del plan económico" de la gestión actual.
Durante su exposición, Marull advirtió que el país todavía se encuentra “pagando los costos de lo que fue la previa” electoral, en referencia a los comicios legislativos de medio término del año pasado. Al respecto, recordó que el riesgo político y la incertidumbre llevaron a las empresas a demandar casi 20.000 millones de dólares adicionales que no estaban presupuestados, obligando al Banco Central a intervenir fuertemente. Según el economista, tras las elecciones apareció el impacto rezagado: “La inflación se empezó a acelerar porque muchas empresas no trasladaron la suba del dólar antes de las elecciones, la empezaron a trasladar después”, lo que, sumado al ajuste de tarifas, provocó que el salario real cayera casi un 5% en los últimos cinco meses.
A pesar de este golpe a la microeconomía, el Licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina enfatizó que la estabilidad cambiaria es el activo más valioso del programa vigente. “Fíjense que el mundo se está cayendo y el dólar ni se mueve. Eso es un poco el ancla macro que tiene, me parece, el plan económico. Lo más fuerte que tiene hoy el plan económico”, sentenció. Explicó que este fenómeno se da por una oferta diversificada donde, además del agro, aparecen los sectores minero, petrolero y financiero, frente a una demanda de divisas muy baja. Respecto a las tasas de interés, señaló que se ubican en niveles del 2,3% al 2,4% mensual, mientras se espera que la inflación continúe su sendero descendente tras haber asimilado impactos específicos como el de la carne y los combustibles.

Sobre el comportamiento de los precios, Marull detalló que factores como la carne sumaron 0,6 puntos mensuales a la inflación, mientras que en marzo impactó la suba de la nafta derivada de conflictos internacionales. No obstante, proyectó un panorama optimista: “Yo creo que va a bajar. En abril, sin efecto carne y sin efecto tarifas, volvamos a niveles de 2,3% o 2,4%; mayo también más cerca de dos”, estimó, argumentando que la recomposición salarial a través de las paritarias permitirá que el consumo comience a rebotar en los próximos meses.
Uno de los puntos más destacados de su intervención fue su pronóstico para el sector de la construcción, para el cual proyecta un crecimiento del 10% este año. El también director de la consultora económica FMyA fundamentó este optimismo en cuatro motivos clave:
Costos en dólares estables: Tras un 2023 donde construir era "un regalo", los costos se han normalizado y ya no presentan subas abruptas.
Precios de propiedades: Los valores de los inmuebles muestran señales de recuperación.
Crédito hipotecario: El retorno del financiamiento tras un periodo de parálisis.
Inversiones y obras: El impacto del RIGI y la reactivación de obras viales que ya se perciben en las rutas.

El economista subrayó que el "shock global" actual es una prueba de fuego superada por la macroeconomía argentina. "El shock global en otro momento te volcaba, por lo menos te iba a hacer subir el dólar, hoy ni se mueve. Eso es una señal también”, afirmó. En cuanto a los sectores, indicó que el foco debe ponerse en la industria, el comercio y la construcción, que son los que más sufrieron el golpe al salario, a diferencia de la minería, el petróleo o el agro, que muestran indicadores positivos.
Finalmente, Marull reconoció que el clima social está "más tenso que hace 6 meses" debido a que los salarios están por debajo de los niveles de septiembre pasado. Sin embargo, marcó una clara diferencia con la crisis que sufrió el gobierno de Mauricio Macri en 2018. “La macro hoy es, no quiero decir Disney, pero está mucho mejor que abril 2018. La macro contagió a la micro en aquel momento. Ahora el foco que estamos mirando es si la micro contagia un poco a la macro y te genera una crisis”, comparó. Concluyó con una perspectiva favorable, sosteniendo que si la macroeconomía permanece anclada, Argentina podrá esperar mejores meses hacia adelante con una recuperación real de los ingresos.